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A menudo cualquier pintamonas como un servidor mantiene una conversación con alguien que, no habiendo dibujado nunca, afirma que lo tuyo es "un don". Da igual lo que intentes sacar de su cabeza eso, lo del don es algo que te repiten una y otra vez. Y no, oigan, no, lo del don lo tienen los genios, gente que sobresale sobre el resto de los mortales por sus obras y visión, su capacidad para representar lo que tienen en mente; podríamos aplicar lo del don, asimismo, a eso que precisamente tienen en mente, esa peculiar óptica que los diferencia del resto.
Pero ojo, que no me extrañaría que alguno de ellos, si pudiera, se levantaría de la tumba para decirme "no, cabronazo, no, lo que ocurre es que yo pasaba doce horas al día en el taller del maestro dejándome los ojos, mientras muchos pretendéis que por una inspiración todo salga solo. Vete a la mierda, lo que me faltaba por oír". Que todo es posible.
Yo, que he sido profesor (ayudante) de dibujo para niños y adultos, afirmo y afirmaré que casi todo es trabajo, dedicación y paciencia, conjuntado con encontrar algo que te guste e impulse a empezar. En mi caso fueron aquellos años de adolescencia en los que dragones, bárbaros cachas y alguna tía con muy, muy pocos velos sobre su cuerpo. En algún alumno ha sido un ciervo, su casa del pueblo o la intención de poder hacer, algún día, un retrato de tus nietos. Lo que sea vale. Total, una vez cogido el truco te vas extendiendo a otros campos. La cosa es así. Muchos de ellos, sobre todo los adultos, que carecen de la alegría vital de los niños, se arrancan con el típico abanico de excusas previas, que si vengo obligado por mi mujer, que si algo tengo que hacer, que es por probar, que soy un desastre, yo estas cosas tan bonitas no las conseguiré nunca. Y en casi todos los casos, con poco que se esmeraran y poca paciencia que consiguieran dedicar al asunto... zasca. Dos meses después los tienes haciendo dibujos más complejos, al cabo de un tiempo añadiendo colores con lapiceros, dando sombras, de ahí a los pasteles, óleos, y hasta el infinito y más allá. Cuadros para las hijas, saltos a otras artes, chavales que acaban en la universidad dedicándose a esto... de todo un poco.
En fin, que todo es ponerse. Así que cualquiera que siempre haya tenido esa mosca detrás de la oreja no tiene más que interesarse por un lugar donde se pueda aprender, sacar parte del tiempo libre que dedicamos al sofá, y a gastar grafito. Si no es el caso, los autodidactas suelen ser más interesantes, dicen. Por imitación se aprende mucho, y cuando has imitado algo durante un tiempo acabas haciéndolo por inercia.
Así que ahí os dejo una página para aprender a dibujar la figura humana mediante vídeos orientativos. No es mi estilo, pero quizá a alguien le sirva de algo. Y si no, pues oigan, esto es internet: hay miles de páginas de donde sacar ideas, de donde tomar ejemplo, vídeos para poder aprender, clases on line... de todo. Exprimid este puñetero medio, que es mucho más que un aparato de chateo. Y si no os da la gana espero que al menos vuestro sofá sea cómodo.
















