domingo, diciembre 30

Puede que alguien se pregunte por qué no actualizo esto.
No es cuestión de las fiestas.
Es que tengo una cosa importante entre manos.
Pesa poco más de tres kilos.

sábado, diciembre 22

Volvemos por Navidad.
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viernes, diciembre 14

Una serie de trabajos ajenos al habitual y reglado me tendrán incapacitado para casi todo hasta el día 20.
Así que, con suerte, colgaré algo. Mientras tanto, tiraré de archivo.

Por ejemplo: Marcos Calo, ilustrador. Como suele ocurrir, tengo la impresión de haberlo colgado ya alguna vez, pero puede deberse a que repaso los enlaces cuando los encuentro y después me son familiares.



martes, diciembre 11

El guionista vio la imagen que colgué para llorar por mi falta de tiempo y su realidad vital le condujo, inmediatamente, a transformarla en una cutreñeta ipso facto.
Así que no vamos a hacerle el feo.

domingo, diciembre 9

Alguien me preguntaba hace poco por mi trabajo.
Eso del diseño gráfico, que aún muchos confunden con moda textil (hay que joderse, putos telediarios), tiene muchas facetas.
Pero la que domina nuestras vidas, la que inevitablemente has de enfrentar a lo largo de los trabajos, es ésta: PALABRAS TEXTUALES.

(Y es que lo son. Palabras textuales. Palabra de honor).



Después está lo de que, además, uno sea ilustrador. Pues aún es peor. Creedme. Porque la gente, de diseño, mal (*). Sólo tienen referencias de revistas, y poco más. Algo de televisión, entre serie chorras y película boba... pero se quedan con el producto sin entender cómo se vende. Eso está bien, al fin y al cabo. Ése es el trabajo de los publicistas, que nos dan sus ideas para que las desarrollemos. Pero en el caso de los ilustradores... bueno, si eres famoso, haces lo que te da la gana, claro. Te buscan precisamente por lo que haces. Si no... bueno, simplemente te traen un trozo de revista recortado y te dicen "quiero algo como esto, pero diferente". Y con eso y un bizcocho, te la montas como puedes.

El mejor momento es al final, cuando escuchas lo de: pero no es esto lo que tenía en mente.
Y casi tienes que pedir perdón porque tus poderes de telepatía estaban de vacaciones en Sierra Morena, esa semana.

(*) Y después está lo de que en muchas empresas no se contrata a un profesional del márketing para desenvolverse en el mundo. Cogen a un hijo cualquiera, un sobrino, un ingeniero (ay, madre) y les dicen "tú llevas esto". Y hop, vale, no es culpa suya, pero coño.

viernes, diciembre 7

Bloggar vuelve a estar en marcha, gente. Si alguien lo utilizaba y echaba de menos sus funciones para actualizar la bitácora (y no son pocas), lo tiene de nuevo en marcha. Joder, cómo lo echaba de menos, qué fácil es así todo. Un hurra por Marcelo Cabral. O dos.


Aprovechando que andáis todos más bien descansados, y que por ahí algún maño habrá que trabaje esta tarde, o quiera dar una sorpresa a un familiar, novia o jefe si es muy pelota, ahí va mi recomendación teatral. Hará como un año que no hago ninguna, ya lo sé. Pero el nivel cultural del blog tiene que subir de algún modo, y en espera de que recupere mi capacidad cutreviñetera, esto es lo mejor que se me ocurre.
Y hablando de aprovechar, voy a usar las palabras del Heraldo de Aragón para presentar esto. Perro que es uno. Y a ellos les pagan, además:


Regreso a "Metrópolis"


La gran película de Fritz Lang "Metrópolis" cobra de nuevo cuerpo escénico con la compañía Teatro Che y Moche, que la adaptó hace diez años y ahora vuelve a ella para un montaje más ambicioso, que se estrenará dentro de unos días en el Teatro Principal de Zaragoza.



R. C. L. Zaragoza | Fuera hace un frío que pela, por el cierzo otoñal. Dentro de la nave industrial que Teatro Che y Moche tiene como sede de operaciones desde hace unos años, en el barrio de Valdefierro, varios calefactores se encargan de conservar habitable el recinto. Diez bailarines, capitaneados por la bailarina y coreógrafa Elia Lozano, llevan desde muy temprano ensayando. Pero esto no es la preparación de un espectáculo de danza. Lo que se gesta en este entorno industrial -¿qué otro lugar hubiera sido más adecuado?- es una versión escénica de la película de Fritz Lang "Metrópolis" (1926), una joya del cine expresionista alemán que denunciaba los riesgos de la deshumanización que podría conllevar el uso de las máquinas a gran escala.

Quienes tengan buena memoria y sean aficionados al teatro, recordarán que, hace ahora diez años, una joven compañía de universitarios llevó al Teatro Principal de Zaragoza precisamente esta idea. Una década después, ese mismo grupo, Teatro Che y Moche, ya profesionalizado y con una intensa actividad teatral, ha querido celebrar su cumpleaños recuperando "Metrópolis", pero a lo grande. Gracias a la colaboración del Centro Dramático de Aragón, y a "un punto de romanticismo y de locura", el director Joaquín Murillo ha podido remontar este trabajo con algunas interesantes variaciones.
Una de ellas es la música. La obra contará ahora con una banda sonora totalmente original compuesta expresamente por el aragonés Víctor Rebullida, que además será interpretada en directo por una veintena de músicos: los del Grupo Enigma (orquesta residente del Auditorio de Zaragoza, que dirige Juan José Olives).
Si esto es todo un lujo, tampoco le anda a la zaga la participación de Elia Lozano, directora del System Ballet Aragón (SYBAA), que para "Metrópolis" hizo una audición en la que seleccionó 10 bailarines, uno de los cuales tuvo la mala pata de lesionarse hace unos días, siendo sustituido por el zaragozano Julián Juárez.

Para Lozano, "Metrópolis" es "una joya, cuestiona lo que es el avance tecnológico, si puede ir en detrimento del individuo, y eso sigue siendo un tema actual". Para preparar la coreografía, ha visto tanto el filme de Lang como el vídeo de la adaptación que Murillo estrenó diez años atrás. Ella pone movimiento a los personajes que forman la masa obrera que sufre la opresión a causa de la maquinización, pero también ha coreografiado la actuación del personaje central de la obra: María.
La bailarina Ingrid Magriñá fue la designada por Joaquín Murillo para ese papel, que exige bailar e interpretar con mucha expresividad, dado que toda la obra es muda, como el filme original. "Para mí, la elección ha sido estupenda -dice Lozano- porque ya he trabajado mucho con ella, sé que tiene mucha capacidad expresiva y ella sabe lo que quiero yo. Ingrid es muy frágil, da mucho juego para subidas, giros en el aire y cosas acrobáticas. Es ligera y rápida de movimientos", relata la coreógrafa.
Al verla en el ensayo, iluminada cenitalmente (la luz es muy importante en el montaje), la rubia Magriñá se transfigura y, de un ser angelical que consuela a los obreros, con movimientos suaves, delicada como una flor, pasa a ser una enérgica y dura mujer de gestos crispados, pero sensual como una serpiente sobre sus altos tacones. Tal es el resultado del experimento que el perverso científico Rotwang (encarnado por Jesús Llanos, como hace 10 años) ha realizado para diseñar una supermujer robot.
Desesperado por María anda Carlos Alcolea, que encarna a Freder, el hijo del poderoso dueño de Metrópolis (al que da vida Alfonso Pablo).
Raquel Anadón, actriz fundadora de Teatro Che y Moche y responsable de distribución del grupo, retoma ahora su papel de Josaphat y no puede ocultar su entusiasmo por el proyecto: "Yo estoy en misa y repicando las campanas. Pero si me meto en este fregado y luego no salgo en escena, me suicido", bromea. Y subraya la envergadura del montaje: "Somos 44 personas en escena (entre músicos, bailarines y actores). Esto es una película muda en directo".


Culturizaos, zopencos, o acabaréis como éste




Un beso para Raquel y un abrazo para su enamorado, que andará todo nervioso entre bambalinas.

martes, diciembre 4




Me ha cascado el ordenador y llevo desde el viernes luchando a destornillador partido con el muy cabrón. En breves espero poder volver a la vida virtual. A ver.

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