Bloggar vuelve a estar en marcha, gente. Si alguien lo utilizaba y echaba de menos sus funciones para actualizar la bitácora (y no son pocas), lo tiene de nuevo en marcha. Joder, cómo lo echaba de menos, qué fácil es así todo. Un hurra por Marcelo Cabral. O dos.
Aprovechando que andáis todos más bien descansados, y que por ahí algún maño habrá que trabaje esta tarde, o quiera dar una sorpresa a un familiar, novia o jefe si es muy pelota, ahí va mi recomendación teatral. Hará como un año que no hago ninguna, ya lo sé. Pero el nivel cultural del blog tiene que subir de algún modo, y en espera de que recupere mi capacidad cutreviñetera, esto es lo mejor que se me ocurre.
Y hablando de aprovechar, voy a usar las palabras del
Heraldo de Aragón para presentar esto. Perro que es uno. Y a ellos les pagan, además:
Regreso a "Metrópolis"
La gran película de Fritz Lang "Metrópolis" cobra de nuevo cuerpo escénico con la compañía
Teatro Che y Moche, que la adaptó hace diez años y ahora vuelve a ella para un montaje más ambicioso, que se estrenará dentro de unos días en el Teatro Principal de Zaragoza.
R. C. L. Zaragoza | Fuera hace un frío que pela, por el cierzo otoñal. Dentro de la nave industrial que
Teatro Che y Moche tiene como sede de operaciones desde hace unos años, en el barrio de Valdefierro, varios calefactores se encargan de conservar habitable el recinto. Diez bailarines, capitaneados por la bailarina y coreógrafa Elia Lozano, llevan desde muy temprano ensayando. Pero esto no es la preparación de un espectáculo de danza. Lo que se gesta en este entorno industrial -¿qué otro lugar hubiera sido más adecuado?- es una versión escénica de la película de Fritz Lang "Metrópolis" (1926), una joya del cine expresionista alemán que denunciaba los riesgos de la deshumanización que podría conllevar el uso de las máquinas a gran escala.
Quienes tengan buena memoria y sean aficionados al teatro, recordarán que, hace ahora diez años, una joven compañía de universitarios llevó al Teatro Principal de Zaragoza precisamente esta idea. Una década después, ese mismo grupo,
Teatro Che y Moche, ya profesionalizado y con una intensa actividad teatral, ha querido celebrar su cumpleaños recuperando "Metrópolis", pero a lo grande. Gracias a la colaboración del Centro Dramático de Aragón, y a "un punto de romanticismo y de locura", el director Joaquín Murillo ha podido remontar este trabajo con algunas interesantes variaciones.
Una de ellas es la música. La obra contará ahora con una banda sonora totalmente original compuesta expresamente por el aragonés Víctor Rebullida, que además será interpretada en directo por una veintena de músicos: los del Grupo Enigma (orquesta residente del Auditorio de Zaragoza, que dirige Juan José Olives).
Si esto es todo un lujo, tampoco le anda a la zaga la participación de Elia Lozano, directora del System Ballet Aragón (SYBAA), que para "Metrópolis" hizo una audición en la que seleccionó 10 bailarines, uno de los cuales tuvo la mala pata de lesionarse hace unos días, siendo sustituido por el zaragozano Julián Juárez.
Para Lozano, "Metrópolis" es "una joya, cuestiona lo que es el avance tecnológico, si puede ir en detrimento del individuo, y eso sigue siendo un tema actual". Para preparar la coreografía, ha visto tanto el filme de Lang como el vídeo de la adaptación que Murillo estrenó diez años atrás. Ella pone movimiento a los personajes que forman la masa obrera que sufre la opresión a causa de la maquinización, pero también ha coreografiado la actuación del personaje central de la obra: María.
La bailarina Ingrid Magriñá fue la designada por Joaquín Murillo para ese papel, que exige bailar e interpretar con mucha expresividad, dado que toda la obra es muda, como el filme original. "Para mí, la elección ha sido estupenda -dice Lozano- porque ya he trabajado mucho con ella, sé que tiene mucha capacidad expresiva y ella sabe lo que quiero yo. Ingrid es muy frágil, da mucho juego para subidas, giros en el aire y cosas acrobáticas. Es ligera y rápida de movimientos", relata la coreógrafa.
Al verla en el ensayo, iluminada cenitalmente (la luz es muy importante en el montaje), la rubia Magriñá se transfigura y, de un ser angelical que consuela a los obreros, con movimientos suaves, delicada como una flor, pasa a ser una enérgica y dura mujer de gestos crispados, pero sensual como una serpiente sobre sus altos tacones. Tal es el resultado del experimento que el perverso científico Rotwang (encarnado por Jesús Llanos, como hace 10 años) ha realizado para diseñar una supermujer robot.
Desesperado por María anda Carlos Alcolea, que encarna a Freder, el hijo del poderoso dueño de Metrópolis (al que da vida Alfonso Pablo).
Raquel Anadón, actriz fundadora de
Teatro Che y Moche y responsable de distribución del grupo, retoma ahora su papel de Josaphat y no puede ocultar su entusiasmo por el proyecto: "Yo estoy en misa y repicando las campanas. Pero si me meto en este fregado y luego no salgo en escena, me suicido", bromea. Y subraya la envergadura del montaje: "Somos 44 personas en escena (entre músicos, bailarines y actores). Esto es una película muda en directo".
Culturizaos, zopencos, o acabaréis como éste
Un beso para Raquel y un abrazo para su enamorado, que andará todo nervioso entre bambalinas.